La reina Letizia volverá a protagonizar uno de los gestos más reconocibles de su perfil institucional: un viaje de cooperación. Será el próximo verano cuando la asturiana se suba de nuevo a un avión rumbo a Bolivia, enfundada en su ya icónico chaleco rojo, convertido en símbolo visual de su compromiso con la ayuda internacional.
Aunque su agenda oficial no se reanuda hasta este martes 24 de febrero, con una visita a Huesca dentro del Tour del Talento de la Fundación Princesa de Girona, la noticia de su próximo desplazamiento internacional ya ha despertado expectación. No se trata de una escapada protocolaria ni turística, sino de una misión centrada en visibilizar sobre el terreno el trabajo de los cooperantes españoles, publicó Infobae.
El anuncio ha sido adelantado en el espacio Cámara Real, emitido por Telemadrid, donde se detalló que este será el undécimo viaje de cooperación de la reina. Una cifra que consolida una de las vertientes más personales de su agenda institucional.
El viaje adquiere además una lectura especial por el destino elegido. La última visita de la reina a Bolivia se produjo en 2012. Catorce años después, Letizia regresará al país sudamericano por la misma razón: cooperación y desarrollo. La elección no es casual, ya que Bolivia continúa siendo uno de los países de la región con mayores desafíos sociales y económicos.
En este tipo de desplazamientos, la Reina suele conocer directamente proyectos financiados o respaldados por España, poniendo rostro a iniciativas vinculadas con la reducción de la desigualdad, la salud, la educación o el desarrollo sostenible. Más que una presencia protocolaria, su papel actúa como altavoz institucional.
Estos viajes forman parte de una tradición iniciada por la reina Sofía en 1997. Desde entonces, la Corona española ha mantenido este tipo de misiones humanitarias como una pieza estable de su diplomacia social.
La reina Letizia suele viajar acompañada por parte de su equipo y representantes de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional. Una dinámica que combina la representación institucional con un enfoque técnico y especializado.
Uno de los elementos más distintivos de estos viajes es el chaleco rojo. Convertido en una especie de “uniforme” no oficial, transmite un mensaje claro: funcionalidad, cercanía y profesionalidad. Su diseño, con múltiples bolsillos, responde a criterios prácticos, pero su carga simbólica es evidente.
Curiosamente, Letizia no lo utilizó en sus primeras misiones. En los inicios optaba por vestimenta civil, hasta que el chaleco pasó a formar parte habitual de su imagen en cooperación. Desde entonces, su uso ha ayudado a desviar el foco del estilismo hacia el contenido de las visitas.
Aunque los detalles concretos de la agenda en Bolivia aún no han sido confirmados, este tipo de desplazamientos suele incluir reuniones con autoridades locales, expertos y beneficiarios de proyectos. Entre los ámbitos que podrían centrar la visita figuran áreas habituales en su trayectoria: gestión del agua, seguridad alimentaria, escuelas taller para jóvenes o programas de salud mental.
La reina acostumbra a interesarse por iniciativas con impacto social directo, especialmente aquellas relacionadas con colectivos vulnerables. En desplazamientos de larga distancia, la reina suele utilizar un Airbus A-310 del 45 Grupo. Estas aeronaves están adaptadas para vuelos oficiales, ofreciendo altos.
Fuente: Infobae















