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María Galindo afirma que cortar el tipoy fue “un gesto político de amor” y desafía a un debate

La activista Maria Galindo respondió a las críticas que surgieron luego de que cortó un tipoy en plena entrevista con Jimena Antelo y aseguró que fue un “gesto político de amor” hacia las mujeres del oriente. Además, dijo que está dispuesta a debatir sobre el significado de su acción.

“Todos los mensajes políticos que ha provocado ese gesto político los estoy leyendo y recopilando, porque toda esa respuesta social gigante es en sí misma un ensayo de sociología. Esa respuesta social gigante al gesto político de amor a las mujeres del oriente tiene también que ver con una fuerza gigante que ha adquirido mi palabra”, dijo la activista.

En ese sentido, Galindo dijo que clasificó los mensajes que recibió en tres grupos. El primero son de hombres, que pertenecen a la clase media o media – alta, que salieron a defender a las mujeres de la región donde se usa el tipoy, aprovechando el “sentimiento de dolor” que provocó su acción. “Como Mamen (Saavedra, alcalde electo de Santa Cruz) que salen diciendo: ¡Ay, mis mujeres! Las mujeres del oriente no son suyas ni son de nadie. Son suyas de sí mismas”, añadió.

El segundo grupo son de mujeres comunicadoras o de algún aparato político, que salen a criticar en el mismo tono que los hombres, y que adquiere mayor fuerza por su condición de mujer.

El tercer grupo son las “mujeres populares”, quienes afirman que el gesto de Galindo las hirió y cuyos mensajes llegaron “más profundo” a la activista. “Me hago cargo, esos mensajes no me resbalan. Me ha llegado muy hondo el mensaje de las jóvenes de Tacana, probablemente de entre 14 y 18 años, que dijeron que se sintieron heridas”, sostuvo.

En esa línea, Galindo dijo que el objetivo que su acción fue el de interpelar y abrir una discusión sobre la vestimenta e identidad de los pueblos indígenas. “¿Por qué tocar algo tan sensible de las mujeres populares como es el tipoy? ¿Por qué duele tanto? ¿Qué nos duele tanto? Vale la pena preguntarnos”, sostuvo.

Asimismo, planteó que el debate no debe centrarse solo en el tipoy; sino también, en otras vestimentas. “Podemos cuestionar el zapato, la corbata, la pollera, esta blusa que estoy puesta”, indicó y remarcó que su trabajo no solo busca hacerse viral, sino que busca un camino de construcción de comunicación social diferente.

Ante la situación, la activista planteó realizar un debate con quienes cuestionaron su gesto y dijo que está dispuesta a trasladarse por sus propios medios hasta Santa Cruz o Trinidad.

Por último, remarcó que ella cree en la “descolonización de nuestras sociedades, en la despatriarcalización de nuestras sociedades y, por lo tanto, en la descolonización y despatriarcalización de nuestros cuerpos. Y voy a dar esa lucha”, concluyó