Una operación de manejo de fauna silvestre en una finca de Rio Brilhante , a 160 km de Campo Grande, resultó en la captura de un jabalí de impresionantes proporciones, con un peso estimado de hasta 300 kilogramos. El tamaño y la fuerza del animal llamaron la atención e incluso dificultaron su transporte tras el sacrificio.
La especie, considerada una plaga en Brasil, ha estado sujeta a medidas de control autorizadas por el Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables) desde 2013 debido a los daños que causa a la agricultura, los ataques al ganado y el riesgo de transmisión de enfermedades. El empresario Vagner Alves dos Santos, de 33 años, participó en la operación junto con su hermano, un amigo y el dueño de la finca. Según él, cinco jabalíes fueron abatidos esa misma noche, pero ninguno tan grande como el ejemplar más grande.
El control de la población de estos animales suele ocurrir por la noche, cuando se desplazan a tierras de cultivo y pastos. El jabalí y sus híbridos con cerdos domésticos pueden sacrificarse legalmente, siempre que se cumplan los requisitos de la agencia ambiental. Sin embargo, está prohibido transportar, vender o consumir su carne y otros subproductos.
La presencia de estos animales sigue representando una amenaza significativa para los productores rurales y la salud pública. Medidas como la implementada en Rio Brilhante se consideran esenciales para reducir los daños causados por las especies invasoras en propiedades de Mato Grosso do Sul.