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Evo y Otto: dos campañas, una misma postal con la “peta” como símbolo electoral

La campaña por la gobernación de Santa Cruz ha incorporado un elemento simbólico que remite a estrategias políticas del pasado: el uso de la “peta”, el clásico Volkswagen escarabajo, como herramienta de cercanía con el electorado.

La coincidencia no ha pasado desapercibida entre la campaña de Otto Ritter por la gobernación cruceña 2026 y la de Evo Morales por el “SI” en el referendo del 21 de febrero de 2016 (21F), cuando el entonces presidente masista buscaba habilitar su reelección mediante una reforma constitucional.

En aquel contexto, Morales inició su campaña desde Cochabamba a bordo de una “peta”, en una puesta en escena destinada a proyectar cercanía, sencillez y conexión con sectores populares, aunque finalmente el intento de reforma del artículo 168 de la Constitución fue rechazado en las urnas.

A casi una década de ese episodio, el candidato a la Gobernación de Santa Cruz de 62 años, Otto Ritter, ha tomado un recurso similar tanto en la primera vuelta como en la recta final del balotaje previsto para este 19 de abril de 2026.

A diferencia del caso de Morales, el uso de la “peta” en la campaña de Ritter ha tenido un enfoque más funcional que simbólico: recorrer provincias alejadas y zonas de difícil acceso, reforzando una narrativa de cercanía territorial en un departamento marcado por grandes distancias.

Ritter, postulado por la agrupación ciudadana Santa Cruz Para Todos (SPT), llegó a la segunda vuelta tras obtener el 26,98% de los votos y ahora enfrenta a Juan Pablo Velasco, la revelación política de 39 años que saltó al ruedo electoral de la mano de la alianza Libre.

El paralelismo entre ambas campañas refleja cómo ciertos recursos simbólicos pueden reaparecer en distintos momentos y contextos políticos, aunque con objetivos y resultados potencialmente distintos. Lo mismo hizo Pepe Mujica y luego fue presidente de Uruguay.

Mientras el caso de Evo Morales quedó asociado a un intento fallido de reforma constitucional, el de Otto Ritter se desarrolla en un escenario abierto, donde cada gesto de campaña, incluida la elección de una “peta”, busca inclinar una contienda electoral aún incierta.

Fuente: Erbol