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Hallan muertos a 10 leones en una reserva de Tanzania, Patrimonio de la Unesco; sospechan que fueron envenenados

Diez leones fueron encontrados sin vida el 18 de septiembre en el sector de Ndutu, dentro de la Zona de Conservación de Ngorongoro, en el norte de Tanzania. Las primeras evaluaciones indican que los ejemplares pudieron ingerir veneno, según informó la agencia Associated Press.

La Autoridad de la Zona de Conservación de Ngorongoro (NCAA) abrió una pesquisa técnica para determinar qué provocó las muertes y si existió intervención humana. El hecho ocurrió en un sitio protegido que integra la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco y alberga algunas de las especies más amenazadas del continente africano.

Los cuerpos aparecieron en Ndutu y la causa oficial aún no está confirmada

Los cadáveres fueron hallados el viernes pasado en la circunscripción de Endulen, según un comunicado de la NCAA citado por AP. La institución no difundió las edades ni el sexo de los felinos, y tampoco precisó qué sustancia pudo estar vinculada con el episodio.

Los primeros indicios apuntan a la ingestión de un producto tóxico, aunque esa valoración no constituye una conclusión definitiva. Los especialistas deben analizar los restos y el entorno del hallazgo para establecer la causa real de los decesos con respaldo técnico.

Los equipos de la NCAA trabajan para esclarecer las circunstancias del caso e identificar a quienes pudieran estar involucrados. Por el momento, la autoridad no presentó una hipótesis oficial sobre el origen del tóxico ni sobre un posible motivo detrás de las muertes.

La muerte simultánea de diez leones puso el foco en los riesgos que enfrentan los grandes depredadores en África Oriental. El uso de sustancias venenosas suele afectar a más de una especie, ya que otros animales pueden alimentarse de los mismos restos contaminados.

En distintas zonas rurales del este africano, los ataques de depredadores a animales de cría generan tensiones con los dueños de rebaños. Algunos episodios de envenenamiento registrados en la región aparecen vinculados a represalias de pastores, aunque las autoridades no establecieron formalmente esa relación con el caso de Ndutu.