Después de casi un mes de conflicto, movilizaciones, bloqueos y violencia, el presidente Rodrigo Paz reconoció que se trata de un “momento difícil”, del cual Bolivia intenta salir mediante el diálogo, sin embargo, lanzó una advertencia a quienes no quieran dialogar.
“Aquellos que no quieren dialogar les caerá la Constitución, porque para eso hay una Constitución”, dijo a la prensa desde Sucre.
En cambio, afirmó que para quienes sí quieren dialogar “serán obras, serán trabajo y será el bienestar de construir y sacar la patria adelante”.
Las declaraciones de Paz se dan mientras sube la presión de sectores, como el Comité pro Santa Cruz, que piden una declaratoria de estado de excepción para poner orden en el país ante los bloqueos que paralizaron el abastecimiento y la economía, particularmente en el occidente.
En un mensaje a quienes piden su renuncia, Paz comprometió que “en cinco años tendremos un país más grande y poderoso, y que todos seremos parte de una nueva nación donde el diálogo y no la confrontación será parte del éxito de nuestro futuro”.
El mandatario recalcó que ha recibido una “tierra arrasada” y que ahora se está “construyendo una Bolivia”, en la cual probablemente este año registre un récord de exportaciones.
“Hay que unir los esfuerzos se van a resolver los problemas, porque Bolivia quiere producir, quiere crecer y estamos dejando atrás a Bolivia del bloqueo, de las diferencias, por la Bolivia de la producción y el diálogo”, agregó.
















