La muerte de un jaguar en Guayaramerín vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de respuesta de la Policía Forestal y de Preservación del Medio Ambiente (POFOMA) ante emergencias relacionadas con fauna silvestre.
El director de POFOMA, en Beni Tcnl. Aldo Jorge Rubín de Celis Mena, aseguró que la institución cuenta con protocolos de actuación, personal capacitado, vehículos y presencia en diferentes provincias. Sin embargo, reconoció que actualmente no disponen de tranquilizantes para atender este tipo de situaciones y explicó que su provisión corresponde a los gobiernos municipales.
La situación genera preocupación en zonas rurales y estancias ganaderas del Beni, donde los encuentros entre jaguares, pumas y ganado pueden convertirse en un conflicto entre la conservación de la fauna y la protección de la actividad productiva.
Los productores demandan una respuesta rápida y efectiva que permita evitar pérdidas económicas, pero también impedir que los animales silvestres sean eliminados ante situaciones de riesgo o por falta de alternativas para su manejo.
El caso registrado en Guayaramerín y otros incidentes reportados en Riberalta dejan una pregunta abierta: ¿existen realmente los equipos, el personal y la capacidad de respuesta inmediata para atender emergencias con felinos silvestres en las provincias del Beni?
















